El transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa una sostenida caída en la cantidad de pasajeros. Un análisis basado en datos oficiales muestra que colectivos, trenes y subtes registraron menores niveles de utilización durante los últimos años, con un descenso que se profundizó desde finales de 2023. En el caso de los colectivos, los datos correspondientes a junio de 2026 muestran bajas de entre el 4% y el 31% respecto del mismo mes de 2024, según el tipo de servicio y el día de la semana.
Dentro del sistema de colectivos, las líneas reguladas por la Provincia de Buenos Aires fueron las que presentaron las mayores disminuciones. Durante los días hábiles de junio, transportaron 4.096.455 pasajeros, frente a los 5.288.385 registrados dos años antes, lo que representa una caída del 23%. Los sábados la reducción llegó al 28% y los domingos al 31%. En las líneas nacionales, que conectan la Ciudad con el conurbano, también hubo descensos, mientras que las 27 líneas que operan exclusivamente dentro de CABA registraron bajas más moderadas.
La tendencia también alcanza al subterráneo porteño. Durante el primer semestre de 2026 se vendieron 89.325.181 pasajes entre las siete líneas y el Premetro, frente a los 110.384.514 contabilizados durante el mismo período de 2023. La diferencia representa una caída cercana al 19%. La línea D presentó el mayor descenso porcentual, con una reducción del 24% y alrededor de seis millones de pasajes menos en comparación con el primer semestre de 2023.
En los trenes metropolitanos, la comparación entre los primeros seis meses de 2026 y el mismo período de 2024 también muestra una disminución en la mayoría de los servicios. Las mayores caídas correspondieron a las líneas Mitre, con un 46% menos de pasajeros, Sarmiento, con una reducción del 27%, y Roca, con un descenso del 18%. En contraste, el San Martín aumentó un 6% y el Tren de la Costa un 7%.
Entre los factores que explican la menor demanda aparecen la pérdida de poder adquisitivo, el aumento del costo de los pasajes y la reducción de subsidios. A esto se suma el impacto que dejó la pandemia sobre los hábitos de movilidad: muchas empresas mantienen esquemas de trabajo remoto o híbrido, lo que redujo la necesidad de trasladarse diariamente. En este contexto, una parte de los usuarios limita sus viajes a los desplazamientos considerados imprescindibles o busca alternativas de movilidad de menor costo.
