Mauricio Macri presiona para que Milei eche a Adorni, pero no aportará los votos de Pro para la moción de censura

El exmandatario no piensa sumarse a la ofensiva opositora en el Congreso para activar la interpelación y el eventual desplazamiento; “Defienda el cambio”, le reclamó al Presidente

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La tensión política entre el PRO y el Gobierno nacional sumó un nuevo capítulo luego de que Mauricio Macri reclamara públicamente al presidente Javier Milei que aparte de su cargo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, tras la controversia generada por las inconsistencias detectadas en sus declaraciones patrimoniales. Sin embargo, pese a endurecer su discurso, el expresidente descartó acompañar los intentos de la oposición para impulsar una interpelación o una eventual moción de censura en el Congreso.

A través de un mensaje difundido en la red social X, el PRO fijó su posición y exhortó al mandatario a priorizar la defensa del proceso de transformación política antes que la continuidad de Adorni. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, expresó el partido.

Aunque dentro del espacio consideran que la permanencia del funcionario se volvió insostenible, Macri busca diferenciarse de la estrategia impulsada por sectores opositores en ambas cámaras legislativas. En el entorno del exmandatario sostienen que una ofensiva parlamentaria de esa magnitud terminaría favoreciendo al kirchnerismo, por lo que rechazan sumarse a lo que califican como una maniobra política sin efectos concretos.

Dirigentes cercanos a Macri argumentan además que el mecanismo constitucional para remover a un jefe de Gabinete representa una herramienta excepcional y consideran prematuro avanzar en esa dirección mientras la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito continúa en trámite. Señalan, en ese sentido, que Adorni aún no enfrenta un procesamiento formal.

Dentro del PRO prevalece la percepción de que el funcionario quedó políticamente debilitado tras sus últimas declaraciones públicas y que su salida del Gobierno podría producirse antes de que el Congreso trate los pedidos de interpelación previstos para el próximo 23 de junio. Por ello, varios referentes del espacio creen que la discusión legislativa podría perder sentido si el desenlace político se adelanta.

La convocatoria parlamentaria fue impulsada por legisladores de distintos bloques opositores, entre ellos Unión por la Patria, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y sectores de Provincias Unidas. El objetivo es avanzar con una interpelación al jefe de Gabinete y evaluar posteriormente una posible moción de censura.

Pese a la gravedad política que atribuyen al caso, los dirigentes macristas evitaron respaldar esa iniciativa. Durante los próximos días mantendrán conversaciones con los demás integrantes del interbloque Fuerza del Cambio, integrado también por sectores de la UCR, el MID, Adelante Buenos Aires y Por Santa Cruz, aunque admiten que cualquier definición dependerá de la evolución de los acontecimientos.

Una postura similar adoptaron referentes del radicalismo. Desde ese sector remarcan que no se dejarán condicionar por los planteos del kirchnerismo ni por quienes buscan obtener ventajas políticas de una situación que, afirman, debe resolverse inicialmente en la Justicia.

La misma lógica predomina en Provincias Unidas. Dirigentes cercanos a la titular del bloque, Gisela Scaglia, consideran que corresponde al Poder Ejecutivo definir el futuro de Adorni y advierten que una remoción impulsada por el Congreso podría fortalecer el discurso oficial sobre la supuesta persecución de la “casta política”.

En el PRO también relativizan las posibilidades de éxito de la oposición. Estiman que alcanzar el quórum necesario en Diputados será una tarea compleja y recuerdan que, aun si se lograra habilitar la sesión, la iniciativa debería atravesar instancias parlamentarias donde el oficialismo conserva capacidad de bloqueo.

La situación presenta mayores desafíos para el Gobierno en el Senado, donde legisladores kirchneristas ya promovieron un proyecto para citar e interpelar al jefe de Gabinete. Sin embargo, tampoco allí el macrismo acompañaría la iniciativa. Desde el partido recuerdan que ya impulsaron la presencia de Adorni para presentar su informe de gestión y consideran que ese ámbito será suficiente para que brinde explicaciones públicas.

Para que prosperen los mecanismos de control parlamentario se requieren mayorías específicas tanto en Diputados como en el Senado, por lo que el comportamiento de los bloques provinciales, de la UCR y de los gobernadores no alineados con el kirchnerismo será determinante para cualquier definición.

Mientras tanto, Macri reunió a la conducción nacional del PRO y logró consensuar un documento crítico hacia el jefe de Gabinete. El texto calificó como una “falta grave” las contradicciones detectadas entre las declaraciones previas de Adorni ante el Congreso y las explicaciones posteriores sobre su patrimonio.

La controversia se profundizó luego de que el funcionario reconociera públicamente la existencia de fondos que no habían sido incorporados inicialmente en sus declaraciones juradas. Según explicó, parte de esos recursos provenían de inversiones en criptomonedas y otra parte correspondía a dinero hallado tras el fallecimiento de su padre.

Para el PRO, la principal cuestión no radica únicamente en la existencia de esos fondos, sino en el cambio de versión respecto de lo manifestado anteriormente ante los legisladores. “Un funcionario no puede decirles a los argentinos y al Congreso Nacional que no ocultó nada, y después admitir que sí lo hizo”, sostuvo el espacio político en su pronunciamiento.

El debate interno dentro del macrismo también reflejó diferencias sobre la intensidad de la respuesta que debía darse frente al episodio. Algunos dirigentes impulsaban una postura moderada, mientras que otros proponían endurecer el enfrentamiento con la Casa Rosada. Finalmente se impuso la línea más crítica.

La discusión se desarrolla además en un contexto de competencia política entre el PRO y La Libertad Avanza por un electorado similar: sectores que respaldan las reformas económicas impulsadas por Milei, pero mantienen reservas sobre determinadas prácticas políticas y los cuestionamientos éticos que afectan a algunos funcionarios.

En las últimas horas, referentes cercanos a Macri como Darío Nieto, Fernando De Andreis y Martín Goerling reclamaron públicamente que el Presidente avance con la salida de Adorni antes de que la crisis institucional escale hacia el Congreso.

El episodio profundizó además el deterioro de la relación entre Macri y Milei. Según distintas fuentes partidarias, el vínculo comenzó a resentirse tras la decisión presidencial de desplazar a Guillermo Francos y designar a Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete. El expresidente habría cuestionado esa elección por considerar que el cargo requería un perfil más técnico y con experiencia en gestión.

Desde entonces, Macri inició una estrategia de diferenciación política respecto del oficialismo. Intensificó sus recorridas por el interior del país, fortaleció vínculos con gobernadores aliados y comenzó a reposicionar al PRO con vistas a los próximos desafíos electorales.

En medio de la crisis que atraviesa el Gobierno, marcada por el caso Adorni y las disputas internas dentro del círculo presidencial, dirigentes cercanos al expresidente consideran que Macri recuperó protagonismo político y capacidad de influencia en el escenario nacional. Según afirman, hace tiempo que no se sentía tan fortalecido dentro de la oposición.