Una revisión de las series estadísticas del Indec refleja una variación nula en la tendencia-ciclo entre abril y agosto, complicando los argumentos oficiales sobre el rumbo del nivel de actividad.
La última medición de la actividad económica publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos arrojó resultados desfavorables para la estrategia discursiva del oficialismo. Mientras el indicador mensual desestacionalizado registró una expansión marginal del cero coma uno por ciento en agosto, la serie de tendencia-ciclo —sostenida por la administración central como la herramienta más fidedigna frente a los vaivenes coyunturales— evidenció un parate absoluto en el crecimiento desde el mes de marzo.
Las actualizaciones estadísticas difundidas por el organismo técnico corrigieron los registros históricos previos, diluyendo los leves incrementos que mostraba el indicador preferido por el equipo económico. De este modo, la serie analizada marca una variación neutra del cero por ciento mensual de manera consecutiva entre abril y agosto, neutralizando las proyecciones de recuperación sostenida que esgrimía el Palacio de Hacienda ante las advertencias de los analistas privados.
Especialistas del sector económico advirtieron que la desaceleración responde a una concentración del crecimiento en pocos rubros estratégicos —tales como hidrocarburos y minería—, mientras que el resto de los sectores productivos exhibe caídas interanuales. Con este escenario de estancamiento prolongado y la necesidad de un repunte abrupto en septiembre para evitar una recesión técnica, el debate sobre la marcha real de la economía se intensifica en la antesala del tramo final del año.
