Tras atravesar semanas de alta tensión por la crisis diplomática con Brasil, el desplazamiento de Flávio Bolsonaro y las diferencias internas dentro de la coalición, la administración de Javier Milei encara un tramo clave para ordenar su agenda política y legislativa. Con vistas a la inminente llegada del papa León XIV prevista para noviembre y el cierre del período de sesiones ordinarias, la Casa Rosada busca destrabar las negociaciones con el PRO y avanzar con proyectos prioritarios como el Presupuesto 2027 y la reforma política.
En el plano interno, el oficialismo intenta reactivar los encuentros de la mesa política para alinear la estrategia con los gobernadores y legisladores aliados. Las tratativas se desarrollan en un contexto de marcada autonomía por parte de la senadora Patricia Bullrich, quien ha manifestado discrepancias públicas con el Ejecutivo en materia de política internacional y ha ratificado sus aspiraciones de cara a 2027. No obstante, desde la cúpula libertaria minimizan una posible ruptura y apuestan a recomponer el diálogo.
En paralelo, el oficialismo enfrenta resistencias en el Congreso para aprobar el Presupuesto 2027 y avanzar con la suspensión o eliminación de las PASO. Bloques aliados como el PRO reclaman modificaciones tributarias, incentivos a sectores industriales y la regularización de los fondos de coparticipación pendientes para la Ciudad de Buenos Aires.
Mientras el jefe de Estado se prepara para viajar a Madrid a fin de participar en la Cumbre Iberoamericana —donde coincidirá con el presidente español Pedro Sánchez—, el Gobierno ajusta los preparativos para recibir al Sumo Pontífice, confiando en que su mensaje pastoral contribuya a descomprimir la tensión política interna y aporte un escenario de mayor previsibilidad institucional en el tramo final del año.
