El Gobierno anunció un proyecto privado para construir un reactor nuclear modular en Atucha con una inversión de USD 1.200 millones

El Gobierno nacional presentó un proyecto de inversión privada para construir un reactor nuclear modular de pequeña escala en el complejo de Atucha, ubicado en la localidad bonaerense de Lima, partido de Zárate. La iniciativa contempla una inversión estimada en 1.200 millones de dólares y será desarrollada por la empresa Meitner Energy Latam con financiamiento de capitales privados estadounidenses y tecnología basada en una patente argentina.

 

La propuesta fue presentada ante el ministro de Economía, Luis Caputo, y el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, e incluye la construcción del reactor ACR-300, un modelo SMR (Small Modular Reactor) de Generación III+ que utiliza tecnología de reactor de agua presurizada (PWR). Según el Gobierno, se trata de un proyecto innovador que posicionaría a la Argentina entre los primeros países en desarrollar este tipo de centrales mediante inversión privada.

 

Desde el Ejecutivo señalaron que la obra generaría alrededor de 2.000 puestos de trabajo directos durante las etapas de desarrollo, construcción, puesta en marcha y operación. Además, destacaron que el proyecto busca demostrar el potencial del sector nuclear argentino para atraer inversiones internacionales de gran magnitud sin requerir financiamiento estatal.

 

La futura central sería emplazada dentro del predio donde actualmente funcionan Atucha I y Atucha II, aprovechando la infraestructura ya existente. El proyecto fue presentado por el director ejecutivo de Meitner Energy Latam, Teófilo Lacroze, junto con el director de Asuntos Externos y Nuevos Negocios de la compañía en Argentina, Pablo Franzetti.

 

El secretario de Asuntos Nucleares sostuvo que la iniciativa responde al nuevo esquema impulsado por el Gobierno para promover inversiones estratégicas mediante la participación del sector privado. Según explicó, el objetivo es que el Estado garantice un marco de previsibilidad mientras los inversores aportan el capital y asumen los riesgos del desarrollo.

 

Por el volumen de la inversión, el Ejecutivo considera que el proyecto podría incorporarse al denominado super-RIGI, el régimen de incentivos para grandes inversiones que el presidente Javier Milei busca enviar al Congreso. Ese esquema apunta a promover desembolsos en sectores considerados estratégicos, entre ellos energía, minería, inteligencia artificial, centros de datos, defensa y tecnología nuclear.

 

No obstante, el anuncio no implica el inicio inmediato de las obras. Antes de avanzar, la iniciativa deberá ser evaluada por el Ministerio de Economía y obtener la autorización correspondiente de la Autoridad Regulatoria Nuclear. Una vez cumplidos esos requisitos, el plazo estimado para la construcción de la central es de aproximadamente cinco años.

 

El reactor ACR-300 tendrá una capacidad cercana a los 300 megavatios eléctricos. Los reactores modulares pequeños representan una de las principales apuestas de la industria nuclear a nivel mundial debido a que requieren menores tiempos de construcción, demandan inversiones más reducidas que las centrales convencionales y ofrecen una mayor flexibilidad para adaptarse a distintas necesidades energéticas.

 

El proyecto también prevé la participación de Nucleoeléctrica Argentina, la empresa estatal encargada de operar las centrales nucleares del país. Según la propuesta presentada, Meitner Energy abonará un canon por el uso de los terrenos donde se instalará la planta, mientras que Nucleoeléctrica conservará la posibilidad de asumir la operación y el mantenimiento de la central bajo condiciones de mercado.

 

El anuncio se produce en un contexto de debate sobre el futuro del sector nuclear argentino. En las últimas semanas, el Gobierno decidió no renovar 61 contratos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), una medida que fue cuestionada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), que denunció un proceso de vaciamiento del organismo. Desde el Ejecutivo rechazaron esas críticas y aseguraron que no fueron afectados ingenieros nucleares ni personal técnico especializado.

 

La discusión también alcanza al futuro del proyecto CAREM, el reactor modular de diseño argentino impulsado desde hace años por la CNEA. Mientras el Gobierno promueve un nuevo esquema basado en inversiones privadas, el desarrollo de esa iniciativa continúa siendo uno de los principales temas de debate dentro del sector nuclear nacional.