La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) informó que durante mayo la recaudación tributaria alcanzó los $21,51 billones, lo que representó un incremento nominal del 35,6% respecto al mismo mes del año anterior. De acuerdo con las estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), este crecimiento superó levemente a la inflación interanual estimada para ese período, por lo que la recaudación registró una mejora real cercana al 1,7%. Con este resultado se cortó una serie de nueve meses consecutivos de caída en términos reales.
La recuperación de los ingresos fiscales estuvo impulsada principalmente por el impuesto a las Ganancias. Durante mayo vencieron las declaraciones juradas de las sociedades con cierre de ejercicio en diciembre, el período más relevante del año para este tributo. Como consecuencia, la recaudación por Ganancias alcanzó los $8 billones y mostró un crecimiento real interanual del 25,8%.
ARCA señaló además que la comparación con el año anterior se vio favorecida porque entonces muchas empresas habían realizado anticipos elevados debido al fuerte desempeño del sector financiero durante 2023. A esto se sumó un mayor cumplimiento por parte de los contribuyentes, motivado por recientes modificaciones en la legislación tributaria, que elevaron sanciones, modificaron plazos de prescripción e incrementaron los montos mínimos requeridos para iniciar acciones penales.
Otros recursos que contribuyeron positivamente al resultado de mayo fueron los vinculados a Bienes Personales, los reintegros asociados a las exportaciones y la actualización del impuesto a los combustibles.
No obstante, algunos componentes importantes de la recaudación continuaron mostrando un desempeño negativo. Los derechos de exportación registraron una caída real del 38,8%, principalmente por la reducción de las alícuotas aplicadas a productos agropecuarios como la soja, el trigo y el maíz. También disminuyeron los ingresos por derechos de importación, que retrocedieron un 21,1% en términos reales debido a una menor dinámica de las compras externas y a la elevada base de comparación generada por el fuerte crecimiento observado el año pasado.
Por su parte, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), considerado uno de los principales indicadores de la actividad económica y del consumo, recaudó $5,3 billones pero registró una contracción real del 8,1%, acumulando así diez meses consecutivos de descenso. Entre los factores que explican esta situación se encuentran el aumento de las devoluciones a exportadores, la adhesión a planes de pago y una mayor utilización de saldos a favor por parte de los contribuyentes.
Los aportes y contribuciones a la seguridad social también reflejaron una evolución desfavorable, con una caída real estimada del 4,6%. Este resultado estuvo relacionado con el deterioro del salario real, la menor cantidad de empleo formal y la puesta en marcha de beneficios para empleadores que incorporen nuevos trabajadores mediante reducciones en las cargas patronales.
A pesar de la mejora observada en mayo, el balance acumulado del año continúa siendo negativo. Según los cálculos del IARAF, entre enero y mayo de 2026 la recaudación tributaria nacional experimentó una caída real del 4,9% respecto del mismo período del año anterior. Si se excluyen los tributos vinculados al comercio exterior, la disminución se reduce al 3,5%.





